El sobrepeso y la obesidad también son malnutrición

¿Qué imagen se nos viene a la mente cuando escuchamos o leemos la palabra “malnutrición”? Tal vez este concepto está erróneamente ligado a una persona delgada, raquítica, desgarbada o, simplemente, flaca.

 

Esto es lo que llamaríamos “desnutrición”, pero hay que empezar por separar y aclarar los términos: la malnutrición es una condición muy amplia que abarca, entre otras cosas, a la desnutrición, pero que no se limita a ésta. Acá también intervienen los excesos, carencias y desequilibrios en el consumo de nutrientes de una persona. En otras palabras, toda desnutrición es una malnutrición, pero no viceversa. La malnutrición también puede conocerse como mala alimentación, y en esta definición podemos hablar tanto de la cantidad de alimentos que una persona consume (ya sea por defecto o exceso, ambos peligrosos) como de la calidad de los mismos.

 

Esta claridad es importante ya que nos ayuda a borrar la imagen cliché de la persona robusta, asociada al concepto de un individuo sano. La obesidad y el sobrepeso son otros tipos graves de malnutrición, y son enfermedades que derivan en otros padecimientos que logran ser eventualmente mortales.

El exceso en la ingesta de alimentos, dietas desbalanceadas y malos hábitos de alimentación pueden derivar en graves enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, diabetes, hipertensión, entre muchas otras.

 

Actualmente, alrededor de mil 400 millones de personas tienen sobrepeso en el mundo. De estas, cada año fallecen unos 2,8 millones de personas por obesidad o sobrepeso. En el caso de Colombia, según la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional – ENSIN (2015) 5 de cada 10 adultos tiene sobrepeso u obesidad mientras que 2 de cada 10 niños y niñas presentan esta condición. No solo la mala alimentación está ligada a este padecimiento, el sedentarismo y la falta de actividad física también son factores determinantes para estas enfermedades.

 

Desde los Bancos de Alimentos trabajamos no solo para que se reduzcan los niveles de desnutrición y hambre en el país, sino para que la alimentación saludable y balanceada sea una prioridad en los hogares y las mesas de Colombia. Cuando asumimos una relación distinta con la comida y nuestro cuerpo, entendemos que estar saludable trasciende la cantidad de alimentos y que es necesario fijarse en la calidad de los mismos.

 

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