Nutrición más allá de los alimentos: determinantes sociales

La malnutrición no está relacionada solamente con la deficiencia o exceso  de los alimentos que se consumen. En la situación nutricional intervienen variados  factores, relacionados entre sí, que no se vinculan a lo netamente alimenticio.

 

Poblaciones que presentan mayores tasas de muertes por desnutrición o problemáticas relacionadas al hambre, suelen ser territorios con realidades sociales poco favorables. Según la ENSIN (Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia, 2015)  “(…) la situación nutricional está determinada, en gran parte, por los factores sociales en los cuales se vive y que definen las enormes disparidades socioeconómicas e inequidades entre diferentes poblaciones y territorios.”

 

La salud depende de factores sociales, culturales, ambientales, económicos y la injerencia de las formas de producción, consumo y distribución de los alimentos. En ese sentido, el abordaje de la situación nutricional debe reconocer los contextos, las realidades propias de cada territorio, y aplicar un “enfoque de determinantes” (ENSIN, 2015).

 

El primer determinante es el estructural o de ámbito general, relacionado con factores estructurales como las políticas de seguridad alimentaria, la salud, la educación, el deporte, la economía, el campo y la agroindustria.

Los segundos determinantes son los intermedios o del ámbito particular, y están relacionados con las mismas políticas de los anteriores, pero en un plano más local o poblacional. El modo de vida, composición familiar, entorno urbano/rural, acceso a servicios sociales y de salud, saneamiento básico, calidad del agua, violencia social y conflicto, organización comunitaria y redes sociales forman parte de este conjunto.

 

Y finalmente, tenemos los determinantes singulares, que son los directamente relacionados con los individuos, sus genotipos y fenotipos. Dentro de estos encontramos la lactancia materna, la práctica de actividad física y aprovechamiento del tiempo libre, hábitos de consumo, ingesta de alimentos, entre otros.

 

Con este panorama, la Alianza por la Nutrición Infantil y los Bancos de Alimentos del país, trabajamos con la atención en cada conjunto de determinantes, entendiendo que la meta de hambre cero nos conduce a un compromiso amplio en términos sociales, económicos, políticos y de cambios estructurales, convencidos de que la puesta en marcha de proyectos productivos integrales y autosustentables es un camino hacia la seguridad alimentaria tan necesaria para el desarrollo de los individuos y del país.

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