Transformar los sistemas alimentarios es transformar la vida

Entre julio y septiembre se realiza la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios 2021, un encuentro enfocado en procesos, eventos y plataformas existentes a nivel global y que respaldan la transformación integral de los sistemas alimentarios en todo el mundo, a través de acciones conjuntas, compromisos y acuerdos. La cumbre fue convocada en el Día Mundial de la Alimentación de 2019 (16 de octubre), por António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas.

 

¿Qué son los sistemas alimentarios?

El motor de nuestra salud, la fuente de vida, es el alimento. Alimentarnos no es solamente consumir diferentes tipos de comidas, hay una relación directa e inseparable entre cómo se cultiva, procesa, transporta y, finalmente, se consumen los alimentos. Todo este sistema influye directamente en las culturas de cada lugar, en los sistemas económicos, sociales, políticos y ambientales.  En ese sentido, todos, desde nuestros diferentes roles, hacemos parte de los sistemas alimentarios.

 

Se hace necesario, entonces, pensar en los sistemas alimentarios como un engranaje, de forma que beneficien a todas las personas, para garantizar no solo el acceso a una alimentación para la erradicación del hambre, sino para mejorar ostensiblemente la calidad de vida de millones de personas.

Según la FAO, los sistemas alimentarios reúnen todas las actividades que tienen relación con la producción, procesamiento, distribución, preparación y consumo de alimentos. De igual forma, implica los efectos ambientales y económicos de estas actividades. A partir de allí, nos planteamos dos retos en términos de intervenciones y las políticas que tienen que ver con la nutrición, desde la perspectiva de los Sistemas Alimentarios:

 

  1. El primer reto es la sostenibilidad del funcionamiento de los sistemas alimentarios, buscando la reducción de recursos finitos y su uso responsable para la preservación de los ecosistemas y la reducción de los impactos frente al cambio climático.
  2. El segundo reto es reformar los Sistemas Alimentarios para mejorar la obtención y el acceso a los alimentos ricos en nutrientes, y lograr un aumento en el consumo de éstos.

 

Para lograr este segundo objetivo, debe hacerse presente la perspectiva nutricional desde todos los subsistemas (producción agrícola, almacenamiento, transporte y comercio de alimentos, transformación de alimentos, venta al por menor y abastecimiento), y para hacerla presente, se deben implementar una serie de mejoras en la producción agrícola con un enfoque en alimentos ricos en nutrientes como las frutas, verduras, legumbres y productos de origen animal; en las técnicas y los insumos agrícolas; en las cadenas de suministros de alimentos; y en la educación del consumidor, que finalmente somos todos, para elegir los alimentos de manera informada, atendiendo a la salud y la sostenibilidad.

 

Nuestras decisiones como consumidores afectan también los sistemas alimentarios, y viceversa, pues estos determinan y condicionan el consumo de diversos alimentos, regulan su precio de venta, la disponibilidad y, por tanto, el nivel de aceptación sociocultural. Es por esto por lo que la transformación de los sistemas alimentarios, en pro de una perspectiva nutricional e inclusiva, también es transformar nuestros entornos, hábitos de consumo, relación con la tierra y nuestros alimentos.

 

Transformar los sistemas alimentarios es transformar la vida.

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