Este enfoque no es menor. Significa reconocer que no basta con atender la emergencia alimentaria, sino que es necesario intervenir en el momento en el que se define el desarrollo de una persona: la primera infancia.
Durante el II Foro, la discusión se estructuró en tres momentos clave: un diagnóstico que evidenció la magnitud del problema, un espacio de debate sobre la acción compartida entre Estado, empresa y sociedad, y un análisis de experiencias que han demostrado que sí es posible reducir la desnutrición cuando hay decisiones sostenidas, articulación institucional y metas claras.
En ese contexto, se puso sobre la mesa una realidad contundente: la desnutrición crónica no solo afecta a los niños, define el futuro del país.
Cada niño que crece con desnutrición crónica enfrenta limitaciones que impactan su aprendizaje, su desarrollo cognitivo y su capacidad productiva. Esas limitaciones, acumuladas a nivel nacional, se traducen en menor competitividad, mayor desigualdad y menos oportunidades de desarrollo para Colombia.
Como resultado de este espacio, ABACO, en articulación con empresas, organizaciones de la sociedad civil y expertos en nutrición infantil, entregó el Documento de Política Pública para la erradicación de la desnutrición crónica en Colombia, una apuesta por la inteligencia, el desarrollo y el futuro de la niñez.
Esta propuesta plantea, por primera vez en Colombia, una estrategia integral que:
- actúa desde el embarazo y los primeros 1.000 días de vida,
- establece sistemas de detección temprana para identificar a niños en riesgo,
- articula sectores como salud, educación, alimentación, agua y protección social,
- definir metas medibles que permitan hacer seguimiento real a los avances. Se trata de pasar de intervenciones fragmentadas a una respuesta estructural, coordinada y basada en evidencia.