Actualmente, 432.953 niños y niñas menores de cinco años presentan desnutrición crónica en el territorio nacional. Esta realidad no solo perpetúa la pobreza y la desigualdad, sino que destruye la competitividad del país. Debido a las pérdidas en capacidades cognitivas y productividad de los trabajadores que sufrieron desnutrición en su niñez, las empresas en Colombia dejan de vender 4.200 millones de dólares al año, mientras que la fuerza laboral del país deja de recibir cerca de 2 billones de pesos al mes.
La Contraloría alerta: Falta una política específica y articulada
A este dramático panorama se suman los hallazgos del Estudio Sectorial sobre Desnutrición Crónica en Colombia, publicado por la Contraloría General de la República en agosto de 2026, con el apoyo técnico de ABACO. La auditoría del máximo órgano de control fiscal evidencia una brecha institucional crítica: a pesar de que el país cuenta con múltiples instituciones, programas y acciones dispersas que intervienen en los determinantes de la salud, Colombia no dispone actualmente de una política pública específicamente orientada a prevenir la desnutrición crónica, detectarla tempranamente, monitorearla, tratarla y reducir su prevalencia.
La Contraloría subraya que, a diferencia de la desnutrición aguda (que cuenta con rutas de atención clínica clara), el retraso en la talla carece de un marco institucional que defina metas nacionales unificadas, indicadores de resultado verificables y asignaciones presupuestales exclusivas, lo que impide evaluar la efectividad y la transparencia de los recursos públicos destinados a la niñez.