Cuando hablamos de cifras de inseguridad alimentaria, hambre y desnutrición en las familias colombianas, es importante reconocer que detrás de cada número hay rostros, nombres, historias y vidas que luchan diariamente por sobrevivir.

Los hogares donde se presentan situaciones de inseguridad alimentaria y nutricional se valen de algunas estrategias para afrontar estas limitaciones y procurar el acceso y disponibilidad de alimentos. Son las llamadas “estrategias de afrontamiento”.

Según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional-ENSIN (2015) “Estas estrategias de afrontamiento mitigan la consecuencia de inseguridad alimentaria en los hogares en un corto plazo, es decir, reducen el riesgo de estar en inseguridad alimentaria o de aumentar su severidad cuando se presenta una disminución inmediata e inhabitual del acceso a los alimentos “.

El estudio de la ENSIN 2015 evidenció un 51,6 % de hogares a nivel nacional que llevaron a cabo algunas de estas estrategias, y una vez más los determinantes sociales hicieron que las áreas rurales sean los territorios donde más se debieron implementar. Conoce más sobre los Determinantes Sociales de la seguridad alimentaria.

A nivel regional, predominó la realización de estrategias de afrontamiento a la inseguridad alimentaria en el hogar (INSAH) en la región Atlántica, seguida de la región Pacífica, la Orinoquía – Amazonía y la región Central.

Se tienen identificadas 8 estrategias de afrontamiento, que son llevadas a cabo por los hogares colombianos para mitigar los impactos de la inseguridad alimentaria. Según su porcentaje de implementación, de mayor a menor, son:

Si bien estas estrategias no resuelven un problema que es estructural, son una manera de mitigar los efectos del hambre y la inseguridad alimentaria. Los programas desarrollados por los Bancos de Alimentos buscan que las familias colombianas tengan acceso a alimentos nutritivos y balanceados y que, por lo tanto, no tengan que recurrir a estas estrategias, muchas veces insostenibles, como por ejemplo, “(…) aquellas donde los hogares venden sus pertenencias e incluso sus bienes productivos”.

El camino es arduo pero, con el apoyo y la unión de todos los sectores del país, podemos trazar juntos rutas seguras y efectivas hacia la meta de una Colombia sin hambre.

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