Bogotá, 5 de junio de 2025. Según el reciente Informe Global sobre Crisis Alimentarias, en 2024 más de 295 millones de personas enfrentaron altos niveles de inseguridad alimentaria aguda en 53 de los 65 países evaluados. En Colombia, 7,8 millones de personas vivieron esta situación, siendo la cifra más alta de la región. Además, el 30 % de la población colombiana se encontraba en Fase 2 – Estrés, lo que indica una vulnerabilidad significativa ante futuras crisis de hambre. Esta situación afectó tanto a población residente como a personas migrantes y refugiadas.
Los departamentos más afectados fueron: Arauca, Bolívar, Caquetá, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Guaviare, La Guajira, Magdalena, Nariño, Putumayo, Vaupés y Vichada.
El informe identificó como principales impulsores de la crisis alimentaria en el país los siguientes factores:
● Conflicto e inseguridad: Colombia registró 7 millones de desplazados internos en 2024, la cifra más alta de la región. A nivel mundial, fue el tercer país con más desplazados internos, después de Sudán (11,6 millones) y Siria (7,4 millones).
● Crisis económica: Cerca del 40 % de la población vive en condición de pobreza. El país tiene el coeficiente de Gini más alto de América Latina (51,5 %), lo que refleja altos niveles de desigualdad, sumado al incremento de precios en alimentos y energía.
● Eventos climáticos extremos: En 2024, los desastres naturales afectaron a 2 millones de personas en Colombia. Al mismo tiempo, el fenómeno de El Niño provocó sequías prolongadas, reduciendo las siembras y disminuyendo el rendimiento de cultivos como el maíz, especialmente en los departamentos de Meta y Tolima.
Paradójicamente, un proyecto de ley que busca combatir el hambre podría terminar generando el efecto contrario si se modifica. De ser alterado, limitaría la donación de alimentos, lo cual incrementaría el desperdicio y agravaría la crisis alimentaria que enfrenta el país.