¡El milagro de la vida! La tierra recibe en su interior la semilla, la fecunda y alimenta. Vemos cómo va creciendo, cómo se forma cada pequeña parte, y tras la espera surge el fruto, sustento del cuerpo y de la mente. El alimento que consumimos no es otra cosa que el resultado de todo un proceso de acumulación y transformación de la energía del sol, y la confluencia de los demás elementos vitales en sus justas y apropiadas proporciones: el agua, el viento y la tierra.
¿Sabes de dónde provienen los alimentos que consumes día a día? Cuando vas al supermercado ¿te preguntas por el recorrido que hicieron esas verduras, frutas, legumbres, para llegar hasta allí, y luego a tu despensa? Muchas de ellas han viajado cientos y miles kilómetros, generando una huella de carbono que afecta el medio ambiente. Y aquí es donde el bombillo se enciende: tú mismo podrías cultivar varios de esos alimentos.
Tener una huerta en casa trae beneficios en varios niveles. Inicialmente, tendrás alimentos sanos, y conocerás su procedencia. En una huerta casera puedes tener lechugas, zanahorias, cebollas, pimentones, ajíes, brócolis o coliflores, aromáticas (orégano, albahaca, estragón, romero, cidrón, hinojo, caléndula, yerba buena, menta, stevia…) fríjol, arveja, tomates, maíz, tubérculos como las papas, remolachas o yucas, la lista es interminable.
Los alimentos que cultives en casa van a prescindir de varios eslabones de la cadena de producción, ahorrándote dinero y contribuyendo al cuidado del medio ambiente, pues son alimentos que no necesitarán ser transportados o almacenados prolongadamente. Puedes decidir la manera en que cuidarás de tus cultivos, si usar o no pesticidas, o si, por el contrario, aplicarás métodos naturales para la producción de tus alimentos limpios, orgánicos y libres de químicos.
También hay factores emocionales que nos conectan con nuestra comida: la satisfacción de poder cocinar y comer lo que tú mismo cultivaste, de tener una relación directa con la tierra, tu alimento, la energía de tu cuerpo y tu mente. Una relación más cercana, más íntima y más consciente con tu alimentación, va a cambiar tu perspectiva de la vida en muchos sentidos.
En nuestras redes sociales puedes encontrar información sobre cómo construir tu propia huerta y algunos tips para el cuidado de tus cultivos.
Recuerda que los Bancos de Alimentos recibimos donaciones en especie de los productos que no vayas a consumir, así entre todos evitamos el desperdicio y contribuimos a una Colombia sin hambre.
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